Humanidades Digitales en contexto (07_2022)

Humanidades Digitales en contexto: Entrevista con Gimena del Río Riande sobre los desafíos y las oportunidades en América Latina

by Nicolás Lázaro

En esta entrevista repasamos los inicios de Gimena del Río Riande en el campo de las Humanidades Digitales, algunas reflexiones en torno a la tarea e identidad del humanista digital y, finalmente, nos comparte su visión sobre los desafíos y las oportunidades que las HDs comportan para Latinoamérica.

In this interview we get to know the beginnings of Gimena del Río Riande in the Digital Humanities, she shares with us  some reflections on the task and identity of the digital humanist and, finally, her vision and opinion on the challenges and opportunities that DHs entail for Latin America.

Sobre Gimena del Río Riande

Investigadora Adjunta del Instituto de Investigaciones Bibliográficas y Crítica Textual. Es Doctora en Filología Románica (premio extraordinario) y Magíster en Estudios Literarios por la Universidad Complutense de Madrid, Experta en Investigación y Recuperación del Patrimonio Literario por la Universidad Autónoma de Madrid, y Licenciada y Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Sus líneas de investigación se centran en el medievalismo, la edición digital de textos, la comunicación científica y las Humanidades Digitales como campo de investigación abierta. Dirige el Laboratorio de Humanidades Digitales en el CAICYT (HD CAICYT LAB, CONICET). Imparte seminarios de grado y posgrado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y codirige la maestría en Humanidades Digitales del Laboratorio de Innovación en Humanidades Digitales de la UNED.

Entrevista con Gimena del Río Riande

Nicolás Lázaro [NL]: ¿Cómo llegaste, Gimena, a las Humanidades Digitales? ¿Cuál fue tu puerta de ingreso?

Gimena del Río Riande [GR]: Llegué a las HDs en mi etapa de doctorado, tenía la intención de escribir una tesis que consistiera en el estudio filológico y la edición de un cancionero del s. XIII, de un trovador gallegoportugués. Cuando empecé a trabajar en las características de la lírica de ese trovador, me di cuenta de que había vida más allá de los libros. Hacia 2004, entonces, otras personas interesadas en la lírica que tiene el problema de la gran cantidad de datos habían armado diferentes bases de datos. Pensemos que la lírica medieval es un objeto de estudio que se nos cuela entre las manos, puede estar en distintos cancioneros, en los márgenes de un texto, copiado en diferentes manuscritos, distintas versiones, etc. A partir de esto comencé a pensar cómo podría gestionarse el conocimiento a través de un objeto digital, ya que esos datos habían circulado anteriormente, pero en base analógica. Yo tenía esos libros en la biblioteca, pero cuando contrastaba cómo podía consultarlos para encontrar otras ocurrencias, coocurrencias léxicas, métricas, versales, etc., se me abría un nuevo conocimiento, una línea de trabajo muy interesante.

Para ese momento en España al campo se le llamaba Nuevas Tecnologías, no tenía el marbete de Humanidades Digitales, y había mucho interés de trabajar con las digitalizaciones que había hecho la Biblioteca Nacional de España, hacia el año 2004. Si bien las digitalizaciones ‒digo siempre‒ no son el objeto de las HDs, es el paso previo para hacer proyectos de investigación. Así fue como comencé a interesarme con este mundo: por mi objeto de estudio, y por las posibilidades de acceder a datos cuantitativos y comparativos, y explotarlos.

NL: ¿Te considerás una “humanista digital”?

GR: Yo creo que las HDs son un work in progress y que este trabajo nunca se termina. Lo interesante es que podemos aprender cosas todos los días, porque evidentemente resulta imposible ocuparse de todos los ámbitos de las HDs, es como un mosaico de intereses. De aquí las diversas disciplinas toman también los abordajes que mejor se adaptan a sus diferentes objetos de estudios. Por ejemplo, estamos los que somos textual scholars, que nos interesamos por los textos, su edición, la filología, la hermenéutica, su comprensión y posterior publicación. Todos estos procesos pueden ser diferentes de los utilizados por quienes se ocupan de las imágenes, videojuegos, bibliotecas de audios, etc. La tecnología, por supuesto, nos marca el paso. Esto no significa que tengamos que ser expertos en IA o Deep Learning, pero sí tenemos que saber qué está pasando. Por eso pienso que el humanista digital nunca termina de aprender, nos formamos todos los días.

NL: ¿Cuál pensás que es tu lugar en las HDs? ¿Y cuál es la herramienta que más contribuye y mejora tu investigación? En el sentido que potencia la comunicación de tus conclusiones, porque no todo se termina en una ponencia o un paper…

GR: Yo soy filóloga y fui formada en el campo de la edición crítica, mi relación con las HDs fue siempre desde ese lugar. Por lo tanto, lo que me resultó enriquecedor y me sirvió el abordaje del lenguaje de marcado para el abordaje de los textos, la edición filológica digital, ya que me permitió las dos operaciones sobre las que estamos hablando siempre. La lectura cercana, el trabajo minucioso y de detalle, en cuyo proceso uno va pensando: “¿qué quisiera yo distinguir? ¿qué información quisiera recuperar?”. El marcado del texto es un proceso, también, de lectura cercana, de otra hermenéutica y otra comprensión, otra lectura que se hace. Que luego pasa a una lectura cuantitativa, porque es la máquina la que nos permite interpretar los datos y realizar operaciones sobre los lenguajes de marcado. En este sentido, las herramientas que siempre me ayudaron fueron las de edición digital y de anotación filológica.

NL: Me gustó la idea del mosaico, sobre la que hablaste. Porque viendo cómo se hacen los mosaicos, entendemos que una partecita adquiere sentido en un todo, que lleva mucho tiempo. En este sentido, en las humanidades digitales, otra cosa que hay que aprender es que no podemos hacer todo, ¿verdad?

GR: Por eso el desafío que traen las HDs, junto con el de la tecnología, es el del trabajo colaborativo. A los humanistas nos cuesta mucho esto, estamos acostumbrados tradicionalmente a trabajar en forma individual: el concepto de ‘autor’, muchas veces en las ciencias duras, tiene otra relevancia. Que puede verse en ciertas publicaciones (papers) en las que se usan taxonomías para dar crédito a alguien que tal vez hizo, en algún momento, un preprocesamiento u otras operaciones. Es un desafío también para los humanistas que venimos de distintas áreas encontrarnos en el discurso. Por ejemplo, me pasó en proyectos de investigación sobre Foucault con colegas de ciencias de la comunicación. Foucault habla a las distintas disciplinas desde distintos lugares, y todos tomamos algo. Me encontré con un debate terminológico, que escondía toda una ideología sobre cómo lo habíamos aprendido, o nos habían enseñado a Foucault en la Universidad. Por eso, muchas veces, el problema del trabajo colaborativo no es entre humanistas y programadores, humanistas e informáticos, sino entre los mismos humanistas: porque estamos acostumbrados a que el único espacio de diálogo entre nosotros era el de los congresos.

NL: Donde nos escuchamos y nos aplaudimos, y a veces nos preguntamos…

GR: Exacto. Vamos a presentar un trabajo propio y el diálogo nos cuesta un poco más. Los congresos son más un espacio de escucha, de devolución. Las HDs nos permiten pensar, también, estos desafíos: buscan otra construcción del conocimiento. Ahí está lo interesante de pensar no sólo qué sino cómo hacer HDs. Ni para una cosa ni para otra hay una sola fórmula.

NL: Además de lo que decís, ¿cuáles te parece que son las principales dificultades que atraviesan las HDs en nuestra región?

GR: Es difícil poner las cosas en qué es primero y qué es lo más importante. Las universidades son instituciones que no siempre ofrecen una sistematización e incorporación inmediata de las nuevas propuestas, que puede estar relacionado con otras cuestiones de política institucional. Aquí un primer problema. Otra dificultad que tenemos y que tiene que ver con nuestro país (Argentina) y, tal vez, con la región, es el tema de la infraestructura: enseñar a hacer HDs es más que tener un profesor en un aula dictando una clase y a los alumnos tomando nota. Lo que necesitamos, entonces, es una infraestructura de trabajo (que es una computadora), una conexión a internet, porque la mayor parte de los softwares con los que trabajamos lo hacen sobre un navegador. Además, si se desarrollan proyectos de HDs, ¿quién los muestra? ¿quién los preserva? ¿quién almacena estos datos? Ahí hay todo un problema relacionado con las micro y las macro infraestructuras: hay que garantizar una y otra para que pueda sostenerse un proyecto en HDs. Además, un campo científico no se genera de la noche a la mañana; a veces, por más interés que haya, lo que necesitamos son personas capacitadas ‒no para enseñar programación, procesos de alta complejidad, etc.‒ que puedan enseñar a otros: humanistas digitales y no expertos en ciencias de la computación. Esto también es un error, muchas veces se piensa que es necesario traer a un experto en ciencias de la computación a enseñar HDs, porque tal vez esté más interesado en la ciencia de datos. Lo que no quiere decir que la ciencia de datos se pueda trasladar lisa y llanamente al campo de las humanidades. Es necesario que se realice todo un proceso sobre el modo en que nos apropiamos de las herramientas que nos ofrece la tecnología (lenguajes de marcado, de programación, etc.) y crear el modo en que las incorporamos en las humanidades, y a nuestros intereses específicos. Pero insisto y me gusta ser muy clara en esto: no somos programadores, no somos desarrolladores, no tenemos que serlo y nuestro fin no es transformarnos ahora en esto. Somos humanistas.

NL:  El problema de la infraestructura y la política institucional que las HDs representan para las universidades, como decís, es muy complejo. Haría falta que también se ofrezcan a los docentes, y a las cátedras, una determinada cantidad de gigas, o un servidor, o lo que sea, para alojar los proyectos.

GR: Sí, y también saber durante cuánto tiempo se responsabiliza la universidad a mantener a largo plazo ese espacio en ese servidor. Esto, en efecto, fue un problema al comienzo (y durante mucho tiempo) de las HDs. Cuando yo estaba trabajando en España en unos de mis proyectos, una de las cosas que pasó fue esta: la universidad nos dio un servidor: “¡Usadlo!”. Ahí fuimos y lo usamos, pero un día ese servidor se apagó. Alguien consideró que ese servidor ya no era de uso, que estaba obsoleto y lo apagó. Conclusión: se perdieron todos los proyectos allí alojados porque no había una copia de seguridad. Esto también es un problema: el trabajo con la tecnología no se reduce a aprender a hacer ciertas operaciones en tu máquina y se termina allí. Hacer HDs implica toda una cadena de responsabilidades que va desde la publicidad y difusión, dar visibilidad al proyecto, sino también a la preservación de este. Que no sólo se refiere a los datos de investigación, porque, por ejemplo, las fichas de XML-TEI las podemos recuperar de algún tipo de repositorio, como GitHub. La cuestión es que estos proyectos implican también trabajo con el frontend del sitio, donde se realizaron muchísimas otras operaciones para que el sitio se vea bien en la web, sea funcional, etc. La responsabilidad institucional, entonces, se extiende a la preservación a largo plazo de este tipo de objetos.

NL: Por último, ¿qué se nos viene en términos de HDs en la región?

GR: Bueno, eventos en la región siempre sobran. Las asociaciones de HDs, tanto la de México, Colombia y Argentina, que son las que más organizadas están en términos de trabajo en red, vienen proponiendo muchísimas actividades. Por ejemplo, desde la Asociación Argentina, en noviembre ofrecemos nuestro congreso bianual que venimos organizando desde 2014. En 2020, lamentablemente por la cuestión de la pandemia fue online pero ahora volvemos al formato presencial, pero también tendremos la opción virtual.

En cuanto a investigación se viene una cuestión que veo cada vez más presente en las HDs: todo esto comenzó siendo un campo de interés en universidades con grandes infraestructuras, presupuestos, financiación, con mayores redes de trabajo interdisciplinar, etc. En los últimos años veo que surgen distintas humanidades digitales. Mi propuesta va por la democratización del conocimiento: utilizar herramientas de libre acceso, publicar en revistas por la vía “diamante” (gratuito: no paga el autor, no paga el lector). Pensar cómo podemos enmarcar las HDs en el campo de la ciencia abierta, a través del uso de tecnologías que nos permitan hacer comunicación pública de la ciencia, ciencia ciudadana, o divulgación de la ciencia en general. Creo que aquí se están gestando unas HDs más críticas que se construyen desde la democratización y abrimos el conocimiento y la ciencia a toda la sociedad.

NL: Muchísimas gracias, Gimena, por tu tiempo.

GR: Gracias y saludos.